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Página 1 de 3 Siempre me ha parecido que el Porsche 356B era una de esas miniaturas reproducidas hasta la saciedad, lo que al final no resulta ser cierto. La saturación de producción del modelo de BBurago puede haber motivado esa creencia por mi parte. Lo que es innegable, sin embargo, es que el 356 fue la semilla que plantó el mito de Porsche.
El Porsche 356B: breve historia
Es curioso, pese a que el 356 inició la dinastía y el concepto Porsche sólo he encontrado modelos a escala en las gamas más jugueteras a excepción de dos referencias de Franklin Mint, ahora descatalogadas.
Porsche, al igual que Mercedes Benz, Audi, Volkswagen y BMW (las cinco grandes marcas alemanas) son reproducidas hasta la saciedad por los fabricantes de miniaturas y juguetes, al punto que, incluso limitándonos a la escala 1:24, podríamos construir pequeñas colecciones monomarca.
 Modelo de BBurago (plata), MotorMax (azul) y Sunnyside (rojo). Haz clic en la imagen para verla ampliada.
¿Por qué el 356 es tan importante en esta historia?
En 1948, Ferdinand Ferry Porsche, tras su excarcelación y regreso a Gmünd (Austria), donde su padre, Ferdinand Porsche, había trasladado su empresa de diseño durante la Guerra debido a los bombardeos aliados, y mientras éste continuaba en una prisión francesa acusado de colaboracionismo con el régimen nazi, desarrolla el prototipo número 356 de la compañía que más tarde heredaría. El que sería el primer vehículo que llevaría el nombre de la familia y que a la postre fundaría una marca legendaria dentro del mundo de los automóviles deportivos.
Desde el prototipo 1 de 1948 hasta el último fabricado, el modelo C -o cuarta generación-, en 1966, el 356 no dejó nunca de evolucionar y mejorar técnicamente, aunque sin grandes cambios estéticos, habiéndose fabricado un total de 76.313 coches, de los que 30.963 corresponden al modelo B, aparecido en 1959 y sustituído por el citado C en 1963.
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Respecto al modelo anterior, el 356A, la tercera generación -la B- tenía un aspecto muy diferente, según los propios parámetros de medida de la marca. Los parachoques aumentaban de tamaño, se abrían ranuras de ventilación para los frenos bajo éstos en la parte delantera. Se aumentaba el espacio para las escuetas plazas traseras y más espacio también para el equipaje en el maletero delantero, que se abombaba ligeramente. Se mejoró la trasmisión y la suspensión, incorporando un muelle compensador en la parte trasera (que modificó sustancialmente su comportamiento en carretera, aumentando su sobreviraje). Se ofrecían por primera vez neumáticos con radios de serie. A las motorizaciones del 356A, el 1600 y el 1600S, se añadió el 1600 Super 90. Este último era capaz de dar 90CV de potencia a 5.500rpm. Este nuevo motor tenía un funcionamiento excelente, suave a la conducción, pero con una potencia que lo hacía perfecto para la competición. También se habían cambiado los carburadores, ahora más grandes; se aumentó la compresión y se modificó el arbol de levas.
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Sin embargo, todos estos cambios no llegaron de la noche a la mañana sino que eran el colofón, en aquel momento, de 10 años continuados de evolución en el 356.
(Más información en Wikipedia y en Porsche, historia y leyenda de un clásico, de Brian Laban, editado en España por Susaeta.)
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