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Página 1 de 2 ¡Bien! ¡Tenemos suerte! Hemos recopilado una pequeña colección de modelos a escala y además tenemos una estupenda vitrina donde exponer los modelos. Pero a casi todo coleccionista que se precia, llega el momento en que le gustaría representar una escena cotidiana en la que involucrar a sus pequeños modelos.
¿Un diorama en mis vitrinas?
Podemos hablar de maquinaria pesada construyendo una nueva autopista en 1:50 ó una parrilla de salida de las 24
Horas de Le Mans de 1972 en escala 1:43 ó una transitada calle de ciudad de mediado de los años 30 en escala 1:18 ó
cualquiera de todas estas ideas, pero, por supuesto, en escala 1:24.
Lo primero, siéntate delante de tu colección tranquilamente y deja jugar a tu imaginación, componiendo imágenes
con tus propias piezas, hasta que encuentres una idea que te satisfaga o que te haría ilusión ver construída.
Este es el punto más importante, cuándo decides hacerlo. Porque las improvisaciones llevan a, por ejemplo,
usar un Porsche en una granja o un modernísimo Módena en una ambientada calle de los años 20. Buscar una idea y darle
coherencia, en definitiva, realismo, es lo más importante, al principio.
Materiales en el ejemplo
Pero, no tenemos un gran presupuesto para materiales ni manejamos avanzadas técnicas de modelismo... mmm... veremos
como esto no tiene por qué ser un impedimento para construirnos un pequeño diorama. Primero deberemos seleccionar
los materiales que nos hacen falta.
Vehículos que queremos exponer en el diorama. Buscando siempre una coherencia, no porque sea imposible
ver un tractor junto a un Ferrari, imagen que se podría explicar de mil maneras, sino porque otra imagen más modesta,
como un Citroën 2CV junto al subsodicho tractor es más creible, y ser más creible lo hace más realista.
Aunque si lo que te late es poner el Modena junto al tractor... ¡¡¡adelante y disfruta!!!
Escenario que queremos representar: al campo abierto, en ciudad, una calle, un taller. Dependiendo de una
cosa u otra necesitaremos cartones y tablas para hacer paredes o no. Los dioramas a campo abierto tienen la virtud
de que con componentes naturales (arena, pequeñas ramitas, piedras de distintos tamaños separadas -p.e., de las bolsas
de arenas para gatos-) pueden hacerse ambientes bastante creibles. Por otra parte, todos los años, por Navidades
se ponen al mercado bolsitas de este tipo de materiales a precios muy económicos, además de árboles, arbustos, animales
y un largo etcétera. Incluso, algún personaje navideño podría servir, si su aspecto es lo suficientemente ambiguo como
para ser ubicado en nuestro diorama. A precios más caros, en las tiendas de hobby se venden escenarios y piezas utilizados
en warhammer y para juegos de guerra, pero sus precios suelen ser excesivos. En tiendas de modelismo
ferroviario también podemos encontrar algunas piezas interesantes. Por ejemplo, un enorme pino en HO puede ser ese
arbusto que necesitamos.
Personajes que darán el toque diferente y verdaderamente vivo a nuestra escena. El problema
es que la disponibilidad es bastante escasa, limitándonos en escala 1:24 ó 1:25, en figuras ya terminadas, a Preiser y
Elastolín, donde podemos encontrar granjeros en 1:25, personajes años 50 y de ambiente ferroviario en 1:24 y
en 1:22,5. El problema de utilizar los personajes de esta última escala es que sino se mezclan bien, tendremos una
escena compuesta por jugadores de baloncesto (suponiendo que usemos vehículos a escala 1:24 o peor aún, 1:25).
Sin embargo, Preiser y Elastolín, en tienda, son realmente caros, rondando las tres mil a cinco mil de las antiguas pesetas
(18 a 30 euros) por una pieza o un set de tres piezas. O incluso más caro. Sin embargo, en Internet pueden conseguirse
en subastas por menos dinero. Con suerte y paciencia.
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