|
Página 1 de 3 La pasada semana le pregunté a Paco Sánchez, gran aficionado de la isla al mundo del automóvil clásico, y al clásico deportivo, si habría alguna concentración, próximamente, para sacar algunas fotografías. Unos días después, el domingo día 17, estaba en la Villa de La Orotava, y, esperando encontrar una veintena de vehículos de algún club, hallé la mayor y mejor concentración de clásicos de todo el Archipiélago... y de parte del extranjero.
V Feria-Exposición del Automóvil Clásico de la Villa de La Orotava
Organizada por la agrupación de Amigos de los Automóviles Clásicos del Norte en colaboración con el Ayuntamiento y el Club de Amigos de los Coches Antiguos de Tenerife contó con la participación de más de 150 inscritos, acogiendo a prácticamente todos los clubes (más de 7) de automóviles y motocicletas clásicas y antiguas de la isla.
La principal particularidad de esta concentración es su carácter destacado: el automóvil clásico; que generalmente se ve relegado a un segundo plano frente a los automóviles antiguos. Por una vez, los años cincuenta, sesenta y setenta del siglo pasado fueron los protagonistas principales. Y la consolidación y el acierto por esta apuesta viene demostrado por la enorme afluencia de público, lo que hacía muy complicado el fotografiado de modelos. Pero es preferible... ¡qué no decaiga la afición!

Como contaba en la introducción, mi intención inicial era asistir a alguna concentración de las muchas que periódicamente se van sucediendo por la geografía de la isla. Había oído hablar de la exposición de La Orotava, pero acostumbrado a otras en las que los inscritos apenas llegan a la veintena (con mucha suerte), no esperaba encontrar algo diferente.

Y lo que encontré me dejó profundamente impresionado. Allí habían unos 150 coches, contados por encima, aunque hablar de número de participantes es complicado ya que continuamente, llegaban nuevos coches y se marchaban otros. La exposición se prolongó entre las once de la mañana y las seis de la tarde, con lo que la situación es ideal para ir, visitar, dialogar, almorzar y seguir visitando, dialogando... y disfrutar durante siete horas de esta macro-exposición que ocupa toda la zona central y alrededores de la Plaza de la Constitución, centro neurálgico e histórico del municipio.

No pude traerme todas las fotos que pretendía ya que mi objetivo principal era hacer sesiones intensivas sobre determinados vehículos, que además tuve que escoger más porque estaban en un momento dado, solitarios y podían fotografiarse, que por su carácter o interés. Porque, sinceramente, seleccionar en base a esto último hubiera sido altamente complicado, ante el enorme y variado elenco de modelos presentes.

Esta exposición demuestra además la nutridísima historia clásica que poseen las islas, olvidada en muchos casos por las publicaciones nacionales, que marchan fuera de nuestras fronteras para buscar un reportaje de tal o cual modelo, cuando gracias a nuestro puerto franco, en aquella época, Canarias era la pequeña Europa nacional. No sólo teníamos los Seiscientos, sino pululaban por nuestras calles, y cincuenta años después en la exposición de La Orotava, los Austin, Hillman, Ford, Humber, Morris, Toyota, Honda, Hyundai... y por supuesto las haigas traidas de Venezuela y Cuba en aquellos años: Chrysler, Chevrolet, Cadillac...

Pero creo que es mejor dejar hablar a las imágenes. Sólo un comentario más, no son todos los que estaban, y de hecho, esta pequeña muestra no es ni la punta del iceberg de lo que allí pudo apreciarse. Que este evento, de esta magnitud y categoría, no llegue a tener reflejo en la prensa especializada nacional, sin duda alguna, será todo un delito.

Como anécdota la vivida por el camión Mercedes que ves en la imagen superior. Apareció aproximadamente a las doce del medio día. Tocó su sonora bocina y apareció alguien de la organización: ¿¡Dónde lo meto!? ¡Qué si no hay sitio me voy! ¿Eh? ¡Me voy! A lo que el pobre hombre de la organización responde: ¡Pero hombre! ¡Llegas a las doce! ¡Mira a ver por ahí a ver...! Y el caballero, ¡pues me marcho!. Y se fué. Anécdota que demuestra el enorme éxito de la concentración.
Visita estos enlaces:
|