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El hobby en España, año 2007
Escrito por ArteCar24   
28-06-2007

En 2005 escribí una opinión más, entre tantas, sin ánimos de ofender, pero con ánimos de crear sana polémica y discrepantes puntos de vista. ¿Ha cambiado algo en estos dos años? Lo cierto es que tras leer el viejo artículo varias veces intentando encontrar un nuevo enfoque, no consigo encontrar algo que todavía hoy no sea válido. Como las buenas piezas descatalogadas, no sólo gana solera con los años, sino que sigue mantenimiento su total y absoluta vigencia. Aunque, finalmente, son sólo opiniones.

 

El hobby en España, año 2007

Opiniones, expectavivas y desesperanzas de un aficionado más

Empezando, por empezar por algún sitio

Es interesante ver como desde la perspectiva particular del que les escribe, modelista del montón (y a mucha honra, como tantos otros), coleccionista de a pie y poco bolsillo (y sin ofender, como tantos otros) y un poco loco por todo este mundillo del juguete adulto (aunque a algunos adultos les duela asociar la palabra juguete a su mundillo), como van variando las opiniones, perspectivas, expectativas y desesperanzas de uno mismo, con el transcurrir de los años de pasión modelísta y coleccionista.

Los antecedentes anteriores y posturas previas se ven claramente definidas en artículos anteriormente publicados en esta web: coleccionando 1:24 en España (de autoría propia) y el modelismo de vehículos civiles en España (carta abierta de varios modelistas y suscrita por este sitio web). Sin embargo, después de 10 años de afición, ya puede uno ir considerando que ha llegado a la edad adulta dentro del mundillo del coleccionismo y del modelismo, aunque como pasa con todo adulto, eso no significa tener madurez y ni mucho menos saber o conocer o dirimir mejor que otros aficionados, que lleven más o menos tiempo con la nariz pegada al plástico, o con la cartera pegada al mostrador de la única tienda de nuestro pueblo o ciudad.

Y, aunque reconociendo esto y sabiendo que todo este artículo no es sino una opinión o comentario personal, que puede que en nada se ajuste a la realidad del sector, por limitada, no puedo evitar la tentación de expresarla en un medio abierto y de libre opinión, que tengo a mi alcance, como lo es www.ArteCar24.com.

Así que con el permiso del lector aquí presente y el respeto a los señores fabricantes, los señores distribuidores, los señores mayoristas, los señores editores, las señoras tiendas y los niños y niñas que en última instancia son los que pagan y sostienen toda la pirámide alimenticia, aquí les dirijo unas lágrimas de cianocrilato mezcladas en algún moquillo de putty a cada uno de ellos.

El fabricante de ojos rasgados

Made in China es la expresión más utilizada en las cajas, instrucciones, publicidad y catálogos del mundo del hobby, del juguete adulto, del coleccionismo, del modelismo... en cualquiera de sus facetas, de hoy en día. Si comparamos la historia de un producto desde que surge la idea hasta que es consumida en forma de bien tangible, ésta puede ser comparada con una pirámide alimenticia en cuya cumbre pondríamos al depredator rex, el fabricante.

Desde el gigante Mattel en alguna de sus miles de líneas de producción, algunas de ellas dirigidas a adultos y otras directamente consumidas por estos... hasta pequeños y respetados artesanos como ModelTrans (desde el león al gato doméstico, en otras palabras) tienen todos un mismo y legítimo fin: sobrevivir en un cada vez más apretado mercado, diseñando un producto sobre el que se ha de crear una gran espectativa, para obtener, en muchas ocasiones, un escaso resultado, dada la desligazón general y creciente entre el rex y el pequeño modelvíboro que está al pie de la pirámide (vamos, nosotros, los que nos gastamos los dineritos). Quizás, el pequeño productor, tal vez porque en muchos casos es a su vez modelvíboro en otras facetas de su vida, tal vez porque su mercado es más reducido territorialmente o simplemente porque como gato doméstico, convive y conoce a sus dueños, sea el que mejor y más rápido se acomode y se adapte a un mercado o a sus tendencias.

Si quisiera justificar lo que hace o deja de hacer un fabricante me limitaría a observarlo desde la perspectiva única y exclusiva del aspecto inversionista y económico. Y así debe ser. Sino fuera porque al final, los destinos de éstos van regidos por los designios y corazones de aquellos, los modelvíboros. Son las pasiones y gustos de estos últimos los que van a mantener, al final, a muchas familias, unas con integrantes trabajando como operarios y operarias de sueldo escueto y otras de vacaciones en el Hotel Gran Luxor de no-se-donde esperando a los resultados anuales. Muy pocas, y casi siempre son las pequeñas empresas artesanales y semiartesanales, están dirigidas por, a su vez, pequeños modelvíboros que han evolucionado hasta la cima de la pirámide.

Sino quisiera justificar al fabricante, indudablemente entraría a saco como los principales causantes de que la cadena se rompa. Sus ávidas pretensiones de beneficio rápido no van acompasadas al nivel económico general en la mayoría de los países que consumen sus productos, los del llamado, no se por qué, Primer Mundo. En general parecen mostrar un total y absoluto desinterés por lo que pasa desde el nivel del distribuidor hacia abajo y por supuesto, en muy pocas ocasiones intentan saber qué quiere o desea el padre de turno que aprovecha la compra de un action man al nene para comprarse él uno de esos nuevos y revolucionarios IXO en escala 1:43, representando al último vencedor de las 24 Horas de Le Mans, en su edición de 1997. Lo cierto es que pareciera que en muchos casos, su único objetivo es que sus distribuidores y representantes compren su mercancía y se la saquen de la fábrica, si estos venden o no, parece no preocuparles, pero como en las mareas o en cualquier cadena de eventos, todo repercute sobre todo.

Aunque tanto desde una perspectiva como desde la otra, lo cierto es que no se puede generalizar, si bien es más probable que el pequeño fabricante esté con los oídos abiertos sobre lo que puede querer o no el aficionado y que el grande, sometido a licencias, comisiones y otras perturbaciones, intente crear y dirigir mercados, más que satisfacer nuestros peculiares deseos de consumo.

El distribuidor que no llega

Si bajamos un peldaño en esta particular visión del mundo a escala, encontramos al distribuidor. Un señor jurídico sin cara ni sentimientos gracias al cual, modelistas, coleccionistas, esloteros y demás progenie modelvíbora puede disfrutar en su país de aquellos objetos, pasión de su codicia inexplicable. Ellos son los que definen como será a largo plazo el mercado de un país, bien de forma inconsciente (la mayoría de las veces) bien de forma consciente (no los creo tan capacitados). Cuando toman decisiones sobre qué traer y qué no traer, no sólo están propiciando o dejando morir a un mercado u otro, sino que, como una pelota de goma, están creando efectos en los consumidores que acabarán por repercutirles.

No es raro el distribuidor o el mayorista (los que siguen en la pirámide) que tiene verdaderos tesoros en sus depósitos, abandonados en alguna esquina. Tesoros, refiriéndome a stock almacenado durante años, en algunas raras ocasiones, durante décadas, y que a la larga, curiosamente, se convierten en piezas muy buscadas por un reducido grupo de modelvíboros aficionados a lo viejo y descatalogado.

Es curioso, pero me atrevería a decir que es raro encontrar a un modelvíboro que halla evolucionado hasta distribuidor, más bien, este último, capta entre la prole de consumidores de pegamento, plástico, cochecitos de metal y aficionados al tren eléctrico, a sus futuros vendedores.

Si quisiera justificar al distribuidor, obviamente, y al igual que al fabricante, por encima de él, o al mayorista, por debajo, miraría su situación, a veces crítica, a veces opulente, desde el aspecto económico. Yo tengo un dinero y tengo una buena idea (¡ja!) voy a crear una empresa de distribución de artículos de hobby (¡hay que ser ingenuo!).

Sino lo quisiera justificar le achacaría los mismos males que al fabricante, pero llevados a su escala (mira por donde, que uso más apropiado de esa palabra).

La agresión mayorista

A veces, entre un distribuidor y una tienda, se cuela otro tipo de señores (porque la verdad, raro es encontrar una señora en este mundillo, salvo en el de las casas de muñecas o en el coleccionismo de estas últimas, propiamente dicho). Por lo general, están aún más distanciados de los "sentimientos" del aficionado final, su trabajo es comprar al por mayor grandes volúmenes de productos y vender al por mayor a pequeñas tiendas y comercios o incluso a veces a terceros mayoristas locales.

(Un secreto: alguno hay que si le haces mucho la pelota te venden a precio de tienda, lo que significa, directamente, un ahorro del 50%, como mínimo. Otros, acceden, pero con un precio intermedio, por encima del de la tienda, pero por debajo del que ésta tendrá en sus escaparates. Esto, te aconsejo, no lo digas por ahí porque suele caer muy mal, y con razón, al siguiente peldaño de la pirámide alimenticia.)

Si para lamento nuestro, un distribuidor decide no vender directamente a la tienda final, sino hacerlo a través de intermediarios, que es lo que son los mayoristas, esto implica indefectiblemente que los precios se irán multiplicando en cada paso que dan. A veces, los precios están previamente establecidos desde arriba... y lo suficientemente inflados como para que todos ganen algo.

Es imposible justificar o dejar de justificar a un mayorista. Creo que quizás, de toda la cadena, es el más honesto, pues lo mismo le da vender maquetas Heller o cochecitos Minichamps, que calderos, sábanas, perfumes o repuestos de Ford. Sin embargo, el mayorista tiene un especial atractivo para algunos modelvíboros. A veces acumulan sobrantes de mercaderías que nunca se vendieron y que fueron quedando en la trastienda de sus almacenes. Son una fuente inagotable, que parece que nunca va a surgir o que será el último, cuando encontramos otro, de piezas descatalogadas, muchas a veces a precios irrisorios, si los comparamos con los precios en los rastros y mercadillos especializados.

La tienda y su mundo

Y suben los precios...La tienda, ese modelvíboro evolucionado en alguna de sus mil formas, desde la gran cadena juguetera como Poly, hasta la pequeña, coqueta y esmerada tienda de aficionados particulares como ASC Racing, por citar alguna de las muchas que han aparecido en los últimos años.

La tienda, ese señor sometido a las exigencias de los ... compradores, los ... mayoristas, los ... distribuidores y que encima tienen que tener siempre lo que la ... revista de turno ha publicado como novedad en su última edición. La tienda, esa entidad jurídica que contrata niñas dieciochoañeras que aún no distinguen la diferencia entre un negro mate, un negro satinado y un negro brillo pero que venden a fuerza de pantalón requintado, escote de vértigo y sonrisa forzada. La tienda, ese particular hombre, modelista o coleccionista, que ha de aguantar pacientemente las diaptrivas de un cliente durante cuatro horas para que al final compre un pegamento de 2 euros y por culpa del cual, algún otro de los que nunca han entrado en un local de este tipo, pero que se gasta un dineral cuando lo hace... se fue sin ser atendido.

La tienda, una entidad agobiada por las deudas, en muchos casos, intentando sobrevivir, frente a una competencia feroz que no le viene desde sus iguales, sino del impacto que poco a poco está teniendo la red de redes (Internet, el sitio donde estás leyendo este artículo) en el mundo del coleccionismo y el modelismo. La tienda, un señor que aspira a hacerse rico en poco tiempo y que acabará cerrando por algún motivo tarde o temprano.

Y sería justo citar ahora a todo un mito español dentro del hobby en nuestro país y de la noticia, lamentable, de su anuncio de cierre en junio de 2007: Plásticos Santos. Probablemente, sin ellos, el hobby, sobre todo el modelismo, en España, hubiera sido otra cosa, ni mejor ni peor, pero si más rara y minoritaria de lo que aparentemente es.

Sí, hoy por hoy reconozco que la mayor parte de las críticas que he realizado durante estos años a las tiendas, sobre todo a las pequeñas son injustificadas e intolerantes y considero a los que aún las realizan de ignorantes. Ese sueño que tenemos todos los modelistas y coleccionistas de qué quieres ser de mayor, yo quiero tener una tienda de maquetas, se convierte, en la mayoría de las ocasiones, en un verdadero trauma y quebradero de cabeza para todo aquel que comienza.

Y sin embargo, yo tengo un sueño: de mayor, quiero tener una tienda de maquetas, para no hacer lo que hacen todas (es decir, lo que probablemente sucedería).

Editores en apuros

No quisiera dejar este artículo sin destinar unas palabras escritas, por añadidura, opiniones personales, sobre los sufridos editores.

Algunos ya conocen la actitud crítica que ArteCar24 ha tenido con algunas publicaciones del sector, generalmente y casi siempre dirigidas, dichas críticas, a los contenidos. Hoy reconozco que estaba equivocado.

El editor es un señor, muchas veces, sino la mayoría, un modelvíboro que ha evolucionado gracias a su pasión y su labia a un puesto de observación excelente. Un poco dentro y un poco fuera de la cadena alimenticia, tiene la dificil tarea de vender espacio publicitario a un amplio sector de la pirámide (y desde esta perspectiva, no se sabe bien a quién devora el editor) y ha de convencer a sus víctimas gracias, una vez más, a que el populacho consuma o no su publicación.

Así vistas las cosas, el editor es un señor con un aparente poder mediático, sometido a los designios de los distribuidores y grandes tiendas, básicamente, que son los que pagan en su gran mayoría la publicidad en sus páginas. Muchas veces, de manera inconsciente o no, el contenido de una publicación acaba siendo mediatizado por las capas superiores, muy en contra de lo que se esperaría, es decir, de nosotros, los que pagamos.

Me llama la atención que seamos tan importantes, a la hora de la verdad, sino compramos las publicaciones -y por el precio que pagamos apenas les da para el papel y la imprenta-, sino hay distribución e impacto, no hay espacio publicitario que vender.

Sinceramente, de todos los personajes que pululan dentro de una publicación, al que más respeto y admiro es al director de la publicación. En última instancia, el editor, muchas veces un señor jurídico al que lo mismo le da publicar modelismo que publicar punto cruz, tiene un negocio. Pero el director de la publicación... ¡pobrecito! La editora lo presiona para obtener más beneficios, los distribuidores lo presionan para que introduzca artículos de sus últimas novedades, las tiendas para que baje los precios de los espacios publicitarios... y por últimos los ... lectores que no dejan de quejarse y decir lo que quieren o no quieren ver en la publicación. Al final, y salvo en las de autoedición, donde director y editor se funde en un único ser sagrado, los directores de las publicaciones no suelen durar, con suerte, más que unos poquitos años... ¡a veces tan poquitos, que sólo es uno!

El aficionado que no existe

El nuevo modelista del siglo XXI...¡Ah! Y hemos llegado a la base de la pirámide alimenticia. Aquí quería llegar yo y casi tanto me extiendo que lo dejo por abandonado. ¡Cómo no!

El modelvíboro, dícese de un ser consumidor de productos de hobby (radio control, scalextric, casas de muñecas, barcos de madera, maquetas de plásticos, coches de colección a escala en metal, juguetes antiguos... y un sin fin de cosas más). Generalmente con una pasión enfermiza por su afición que en muchos casos lo lleva a equiparar su tiempo libre con sus necesidades más básicas.

Como elemento primario de la cadena, es el encargado de mantener a todos los peldaños superiores, y por este motivo, desdeñado y despreciado en más de una ocasión. Su opinión cuenta poco y a veces, su placer, debe convertirse en su obligación, desde determinadas alturas. ¿Qué quieres un Morris Minor Van 1000 en 1:24? Mira, mi niño, tú te callas y compras el BMW Z8 en 1:18, en 1:43 y en 1:24, en rojo, en gris y en azul, de la marca A, B, C y D, en metal, en plástico y en resina, de competición, de calle, modificado y de fantasía, y punto-final, aquí no hay más discusión. ¿Está claro?

Al menos, a los modelvíboros siempre nos quedarán medios de opinión libres como Internet donde pueda darse un curioso efecto. Que por una vez salgamos de nuestro rincón solitario y nos reunamos aunque sea virtualmente, y frente a un teclado y un ordenador, podamos compartir en la distancia, y podamos realizar intercambios al más puro estilo anarquista, entre iguales, en línea horizontal, creando un mercado propio, ajeno y exento de los que otros, externos a nuestra afición, desean que ocurra. Si en mi país no consigo mi Morris Minor 1000 Van en 1:24... gracias a Internet se que existe y gracias a Internet lo acabaré incorporando a mi colección, guste o no guste, a quién deba gustar o disgustar. Pero no sólo eso, alguien me explicará, por el mero placer de hacerlo, como restaurar un fallo en la pintura o como catalogar una pieza antigua encontrada en un rastro. Y un largo etcétera de beneficios que compensan con creces los perjuicios que se deriven o no del uso o mal uso de la red de redes.

Finalmente

Y, si has llegado hasta aquí, te honro. Eres valiente. Y sobre todo te gusta leer, no cabe duda. Sólo me queda desearte feliz hobby y mucha diversión para todos. Y una petición: comparte tu afición (como los políticos... salvo que ellos desean que otros compartan con él, claro... pero eso, es otra historia).

Y, por supuesto, deja tu opinión en nuestro foro, sea la que sea, la respetaremos... si nos conviene (¡es broma!).

(Tiras cómicas de Antonio Gallego Centeno, CENTENO Modelismo, Cádiz, España.)


Commentarios de Usuarios

Commentario de Xavi en 2010-02-21 14:33:53
Me ha gustado mucho este articulo. 
Soy un "pegaplásticos" como muchos otros. Saludos a todos los compañeros modelistas.
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Última actualización ( 25-03-2009 )
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