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No es habitual encontrar contenidos originales sobre la afición del automóvil clásico o antiguo en la red. Hay mucho sobre historia, la mayoría copiado de las mismas dos o tres fuentes que vienen a resumirse en muchos artículos de la Wikipedia. Pero, en ocasiones, encontramos verdaderos tesoros, como el bitácora de Maestro López, un restaurador de bellezas arcaicas que acerca su buen hacer a través de este rincón digital gracias a sus hijos.
Maestro López: el arte de la restauración
Restauración de vehículos históricos y otros menesteres
Lo he dicho muchas veces y aprovecho cualquier oportunidad, dentro o fuera de las islas, para repetirlo. Ésta es otra. Canarias es una fuente casi inagotable de pasión por el automóvil antiguo, clásico o de competición, ya sea éste veterano o moderno. Pero, en lo que nos atañe, en cuestión de viejas glorias e historia automovilística difícilmente se encontrará algo parecido a lo que se encuentra en las islas.
Ocurre que, como siempre, 1.700 kilómetros hasta la capital de la metrópolis y el peso de la insularidad imponen una dura dictadura que, por un lado nos hace obviar, no valorando, lo nuestro y, por el otro, olvidamos mostrar y vender lo que tenemos a los de fuera.
En esta ocasión y prácticamente por pura casualidad (por asistir al Blogs & Gofio XXIX) encontré este rincón digital dedicado a D. José López (maestrolopez.es), un restaurador tinerfeño del norte de la isla, maestro industrial dedicado al mundo del automóvil desde hace más de treinta años, especializado en vehículos históricos fabricados entre 1900 y la década de 1960, de reconocido prestigio en la “artesanía del automóvil”: fabricación de juntas de culata, torno, reparación de motores y cajas, restauración de carburadores, recuperación de magnetos, etc.
Y lo mejor de todo es que el guión de su trabajo nos llega gracias al relevo generacional de sus hijos, buenos culpables de que los aficionados podamos disfrutar de ahora en adelante del buen hacer de D. José.

Desde estas líneas felicitaciones a los responsables del blog, por la iniciativa y, como aficionado, por la oportunidad de disfrutar como espectador del buen hacer de vuestro padre.
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