Durante 2001 monté dos hermosas maquetas de sendos Citroën B14, uno en versión pick-up, conocido por la marca en la época como Normande, el otro, versión comercial cerrada, con los logos de la marca de leche Borden. Ambos kits de una de mis favoritas: Heller.
Si pensamos en Citroën pensamos en el 2CV o en el Traction Avant o en modelos más recientes pero fue el B14 en 1926 el que lanzó a Citroën a la cumbre de las marcas elegidas que sobrevivirían, más tarde, a la Segunda Guerra Mundial. De hecho, algunos autores consideran al B14 como el modelo que empuja a Citroën a alcanzar las dimensiones de gran empresa con 35.000 trabajadores, 4 fábricas 11 filiales y 500 agentes y concesionarios a nivel mundial. Todo un hito en su época.
La historia del B14 se remonta dos años atrás, al Salón de Paris de 1924 cuando se presenta el B10 que representaba una pequeña revolución en el mundo del automóvil de la época. Chasis aligerado, motor robusto, frenos de tambor. Pero sobre todo una gran variedad
de carrocerías: sport, coupé, cerrada, familiar, pick-up (denominada "normande"), taxi y hasta una versión de lujo. Pronto evolucionó hacia el B12 y, dos años después, en el Salón de Paris de 1926, al B14. (Esta evolución continuó en los Citroën tipo C4 y C6 de 4 y seis cilindros y antecesores del Traction Avant.)
El B14 se presentaba como un coche totalmente nuevo, y así lo trascriben algunos historiadores y autores del mundo del automóvil, aunque, incluso la propia marca en su autobiográfica revisión histórica en Internet lo considera como una evolución del B10.
Tal vez fuese considerado "revolucionario" por las nuevas características que implementaba sobre el B12. André Citroën introdujo el chasis bajo aligerado (aunque se mantienen las llantas de gran diametro, más útiles en unas carreteras no del todo modernizadas), una cilindrada de 1583cc (frente a los poco más de 1400 de los modelos anteriores).
Aunque no fue un descubrimiento, no era común incorporar cuatro frenos de tambor, como lo hacía el B14. También se trabaja la dirección, que se hace más suave al tacto y se aumenta la autonomía con un depósito de 30 litros. Esto unido a la ya iniciada política de "elija su carrocería" hacen el resto. La estética de las carrocerías se hace más
elegante (según el uso de la época, claro), introduciendo detalles como llantas en color a juego con el color del modelo o con el color del decorado lateral, cuando lo había. También se proponen la bicolaridad o incluso la "tricolaridad" en las carrocerías. Y por supuesto, siempre pudiendo escoger entre un coupé, un sport, una pick-up, un familiar o incluso una versión "taxi".
En 1927, un año antes del fin de su producción, pasa a denominarse el B14F e incorpora un servofreno Westinhouse y se tratan los cilindros contra el desgaste de ovalización mediante endurecimiento de su interior, lo que robustece aún más su motor.
La versión Normande
Cuando encontré el mensaje de venta de un Packard Boattail de Monogram en un foro salté de alegría porque este viejo kit de la Classic Series de Monogram, que recopila algunas buenas reproducciones de grandes vehículos americanos de la década de los 30, no es fácil de conseguir, nada fácil. En el mercado americano, donde hay un creciente negocio de los descatalogados, su precio es muy elevado (sobre las 5000 o 6000 pesetas con gastos de envío). Sin embargo, parece que iba a conseguirlo aquí, en España, y al precio medio de cualquier otra maqueta de un vehículo a 1/24.
Los B14 de Heller. Falta aquí la versión Borden.
Pero la sorpresa fue mayor cuando hablando con el buen amigo me informa de tener otras dos maquetas, que cree son a 1/24 de unos vehículos antiguos, de Heller. Pensé que ya los tendría. Obviamente no lo he visto todo. Cuando me envió las imágenes escaneadas de este encantador Normande junto a otro Citroën, un 5HP, ámbos de la década de los 20 (poco usual en el modelismo) no lo pensé dos veces. Esta sorpresa creció un poco más al ver en la caja del 5HP una referencia a un BMW Dixi de los años 20 al que ando siguiendo la pista (
si conoces este kit de Heller). Sólo reseñar que Heller editó, al menos que conozca hasta ahora, otro kit del B.14, en versión Torpedo Deluxe, tal y como se ve en la imagen.
Pero dejemos historias a un lado y pasemos al montaje del kit. Su despiece es generoso (en torno a las 105 piezas), su calidad está dentro de la tónica general de Heller: buen detallado, profusión de piezas y cierto grado de tosquedad, por más de algún desajuste no percibido a tiempo. Ante la nula información sobre el vehículo opté por dejar el capó sellado así que comencé la construcción montando chasis, aletas, motor y dirección, pintando todo en negro brillante (Revell nº 7). Luego monté la carrocería junto al mini-dumper y comenzó una carrera por el oscuro mundo de los enmascaramientos.
Enmascarar y negro brillante (Revell nº 7) en el bajo delantero de la carrocería. Enmascarar y rojo mate (Revell nº 30) para el interior. Enmascarar y rojo ferrari (Revell nº 34) a la carrocería y llantas. Y a pincel la madera de la parte trasera: Humbrol nº 63 (mate) para el fondo; marrón oscuro (Revell nº 84, mate) para las guías de madera. También use este color para areografiar los asientos.
El suelo del interior fue "punzeado" con un pincel grueso en el proceso de secado del esmalte (que es mucho más lento que el del acrílico) quedando un efecto de tapizado rugoso, al tiempo que sucio. Perfilados plateados en los bajos con Revell nº 90 y con lápiz color plata (¿de grafito?). Revell nº 91 para el tubo de escape y nº 99 para el silenciador; nº 90 para el bajo del motor. Perfilados y lavados en negro semimate, mate y brillante. Brillante para los cromados, plateados y aluminios. Semimate y mate para el motor (con acrílicos Tamiya). El cuerpo de madera recibió un lavado de marrón claro en el interior con una "pizca" de grafito en polvo, perfilados en blanco (con lápiz). Y nueva mano de marrón oscuro a los listones (la primera estaba mezclada con blanco mate en una proporción 8:2).
Se sustituyó el portamatrículas trasero por uno hecho con lata (de micras de grosor) y se añadió un faro trasero (pintado finalmente, después del aluminio, con rojo trasparente de Revell -Red Klear-). Se hizo el cableado de conexión del faro trasero con hilo de cobre muy fino. Se añadió algunos tubitos de plástico y conexiones en la parte baja del motor que quedaba visible. Se eliminaron los cierres del portón trasero y se hicieron nuevos con cobre (para los pasadores) y latón para los "ojales". El cristal de la luna delantera se hizo con hojas de trasparencias. El limpiaparabrisas se hizo (porque el de la maqueta venía grabado en el plástico trasparente del cristal) con plástico, cobre y un trocito de camisa de cable eléctrico. El tubo de escape, la terminación, se cortó y se sustituyó por cinta adhesiva, quedando una terminación muy fina y realista. Las calcas se aplicaron con Micro Sol y MicroSet.
Por último un enmascaramiento más para simular el efecto del limpiaparabrisas y aplicación de Buff de Tamiya diluido en una relación 3:1 (más o menos) con alcohol sanitario (mejor el isopropilínico... ¡si lo encuentras!). Se roció profusamente los bajos, tanto que casi tapo todos los efectos anteriores, pero dió un tono uniforme interesante (previamente en los bajos se había aplicado un poco de pincel soplado y lavados con la disolución del Buff). Luego a distancia y controladamente rociadas de Buff diluido en laterales, prefernetemente zona baja y cercana a las ruedas, en el cristal, e insistiendo un poco más en la parte trasera.
Según construia este kit se me ocurrió recrear a un panadero francés del París de 1930. Preparé un saquito para la harina y unas cestas de mimbre y otra de madera (piezas de casas de muñecas) pero como se me fue un poco la mano con el empolvado, cambié al panadero parisino por un campesino de la campiña, de vuelta de llevar su producción al mercado, con las cestas y la caja ya vacías y traendo un saco de algún producto comprado, aprovechando la visita mercantil. Lavados de negro mate y buff muy diluidos en las cestas, saco y caja, con acrílicos Tamiya.