|
Página 1 de 2 Este modelo terminado durante el año 2000 fue uno de los primeros en los que intenté detallar un motor, pasando del tradicional poner cables al alternador a ir un poco más allá. Se trata de un exquisito y complicado Delahaye T135 de Heller en 1:24.
Delahaye T135 1935 (Heller 1:24)
El vehículo...
Delahaye es una de las más antiguas marcas francesas, nacida de manos de Emile Delahaye en 1845, presentando su primer vehículo al público en 1894.
Aunque al inicio de su andadura tuvieron algunos escarceos con la competición, pronto Delahaye se centró en producir turismos de tipo medio orientados
a la clase media trabajadora más interesada en vehículos robustos, fiables, cómodos y seguros que en grandes y sobrios deportivos. Al mismo tiempo
Delahaye se especializó en la producción de vehículos industriales, sector en la que llegó a ser lider en su época.
Sin embargo, en 1935 Delahaye, impulsado, quizás, por la era de los grandes automóviles que medían sus capacidades en los circuitos, crea el Delahaye 135.
Estos vehículos fueron capaces de ganar el Rally de Monte Carlo, la Copa de los Alpes, las 24 Horas de Le Mans y sin embargo el vehículo de serie mantenía
la tradicional fama de robustez, fiabilidad, comodidad y seguridad. El 135 nace con vocación deportiva y de competición, siendo construido el primer prototipo,
el tipo 18CV Sport, en 1934, batiendo ese mismo año cuatro records mundiales y once internacionales en velocidad y resistencia.
Tras este nacimiento, los Delahaye 135 ganaron en repetidas ocasiones numerosos Grand Prix entre este año y el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Pero quizás,
lo más llamativo es que tras esta contienda, el 135 vuelve a las pistas de competición en 1945 y continua hasta mediado de los años 50 batiendo records y ganando grandes premios.
Este palmarés, en definitiva, lo convierte en uno de los modelos de vehículos más laureados y con mayor número de victorias de los fabricados hasta ahora.
Sobre la misma estructura y diseño, los grandes carroceros artesanales crearon algunos de los vehículos más bellos de la época dorada del automóvil, la década de los 30, y continuaron así hasta 1955, año en que se cesó su fabricación.
Esta estructura era un chasis motor de largueros y travesaños tradicional que montaba un motor de, según algunos autores, origen camionero. Y es aquí donde residía el secreto
de la fiabilidad y potencia de estos vehículos. Muchos autores piensan que la tradición en la construcción de vehículos industriales de Delahaye influyó para montar
un motor destinado a un camión en los primeros prototipos. Su motor, clásico y extensamente provado en otras circunstancias, era un 6 cilindros con válvulas en culata accionadas
por varillas y balancias y árbol de levas situado bajo el bloque. Durante los 20 años de producción del chasis motor del 135 el cubicaje se mantuvo entre 3.227 y 3.557 cc según variantes y modelos.
Carburadores Solex, 1 ó 3, según modelos. La suspensión trasera estaba conformada por las tradicionales ballestas elípticas y la delantera una balleste transversal, la amortiguación era acodada por fricción.
Sobre el 135 se fabricaron muchas y variadas carrocerías, pero que se resumían en tres básicas: Sport, Coupé des Alpes y Competición, con potencias entre 90 y 150 CV, según cilindrada, que les permitían superar los 135 Km./h.
Además, usando este modelo base se fabricaron el 148, idéntico al 135 aunque con batalla más larga, el 175, de 4500 cc y 160 CV, el 238, del que se fabricaron sólo 83 unidades entre 1952 y 1954.
|