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Rematando la faena
Después de algunas fases estresantes y algunos problemillas, llega la fase final de todo modelo, sobre todo en la reproducción de modelos clásicos y antiguos, en la que se añaden cromados y demás accesorios externos.
Suele ser el momento perfecto para volver a cometer errores; para que una pieza con una pequeña gota de cianocrilato acabe cayéndose de las pinzas y manchando la carrocería; momento ideal para rozar con la punta del pincel alguna esquina de la carrocería, justo cuándo acababas de mojarla en pintura para rematar la mancha de cianocrilato que dejaste hace un ratito... ¡la lista es interminable!

Para el exterior realicé algunos cambios. Los faros fueron montados según las instrucciones, aunque en el fondo de los mismos añadí unas bolitas de gel para humedad (las que puedes encontrar en las bolsitas cerradas que hay en toda caja de zapatos o electrodoméstico nuevo). Simulan perfectamente las grandes bombillas de época.
Las luces laterales superiores fueron sustituidas por unos accesorios para slot en escala 1:32, que sirven para recrear faros e intermitentes de diversas formas y que me proporcionó hace tiempo Juan Carlos Castell, quién tuvo una tienda llamada Lagartija Kits, ahora desaparecida. Para las traseras monté el mismo tipo de accesorios y rematé con plata, acrílico de Tamiya (X-11).

Luego monté las defensas, la mascota y otros pequeños aditamentos. Todos los cromados, así como las piezas pintadas en plata, fueron lavadas con negro humo (smoke) de Tamiya para unificar ambos tonos y para matar el exceso de brillo que, a mi juicio, presentan las piezas cromadas en las maquetas, de manera estándar.
Por último, el espejo retrovisor, al que se le pegó un adhesivo tipo espejo sacado de un juguete infantil; los limpia-parabrisas, que son también de la desaparecida Lagartija Kits, para slot en escala 1:32 y que aún así, en este caso, han quedado un poco grandes. Los tiradores externos de las puertas fueron realizados con sobrantes de fotograbados.

Y lo próximo...
A la vitrina, aunque aún queda el detalle de las bisagras, que fueron pintadas, pero que deberían tener mucho más relieve. O por ejemplo, el vestido central de la carrocería que debería ser en un tono ivory (blanco hueso), quizás más amarillento.
El resultado final no es lo suficientemente satisfactorio, así que tarde o temprano recibirá un último paso de envejecimiento y ensuciado; me lo imagino en un solar, abandonado, en cualquier ciudad, donde de repente y casi por casualidad, un sorprendido coleccionista descubre un viejo y bien conservado Hispano Suiza K6... ¡¡¡el sueño de todo aficionado!!!

No quiero terminar este artículo sin, de todas formas, decir que, aunque lleno de pequeños fallos y deficiencias, me ha dado una gran satisfacción terminarlo. Este kit estuvo ocho años durmiendo en mis estanterías, con una carrocería rota, casi irrecuperable, al menos para unas manos no expertas como las mías.
Al final se convirtió en un divertimento pasajero, una excusa para practicar y probar. Lo que no esperaba es que el resultado mi hiciera sentir satisfecho, pese a todo.



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