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Montando la carrocería sobre el chasis
Bueno, llegados a este punto, estoy en una de las fases más gratificantes de este kit, porque es cuando el gigantesco camión Kenworth va cogiendo forma.
Lo primero es terminar lo básico de la cabina: pintar las gomas de los montantes de las ventanillas y encajar todo el interior. Luego adosarlo sobre el chasis con pegamento bicomponente Araldit, para darme cuenta después que la cabina queda un pelín ladeada. ¡Y el pegamento ya está seco! ¡Mecachis!
Los montantes los pinto en negro satinado, pero lo primero que hago es repasar los bordes con un rotulador indeleble negro de punta gruesa, que también deja un color negro satinado, con esto ahorro tener que hacer las líneas a mano alzada. Unicamente tengo que retocar allá donde la punta del rotulador no llega.

Los cristales también los pinto alrededor, por el canto, con esto se consigue disminuir visualmente el efecto de excesivamente grueso que dan este tipo de piezas en los kits. Pegarlos fue otra historia, el trasero, sin problemas, el delantero es más grande que las ventanillas, no va encajado, sino encima de, pero por dentro. El angulo que tiene la pieza, en mi kit, es más cerrado que el ángulo de las ventanillas. Al final tuve que reforzarlo por la parte superior con pegamento bicomponente y sujetarlo. Pero las pinzas tocaron el pegamento bicomponente. Pude limpiar la mancha con la punta de un palillo de oídos empapado en alcohol. No me di cuenta de una segunda mancha en uno de los laterales y allí quedó.

Las ruedas están compuesta por la parte externa de la llanta, ya cromada, aunque con rebabas por doquier, y por la parte interna, que según las instrucciones debe pintarse en aluminio, pero que prácticamente quedan escondidas al final de su montaje. Los neumáticos son como los reales, huecos, facilitando un efecto peso en la miniatura una vez montado todo el conjunto. El cromado de las llantas fue lavado con negro humo, como siempre hago.
Y hablando de todo un poco. ¿No notas que falta algo? Sí, las calcas. Comencé a aplicarlas en la cabina, luego en el capó y luego en la parte trasera del modelo. En todos los casos parecían algo más grandes, pero lo fui solucionando cortando los sobrantes por los extremos. Es como si la calca fuera en escala 1:24 y la carrocería en escala 1:25. El problema fue al llegar a la parte trasera que porta la grúa. En las partes pequeñas, el problema era relativamente fácil de solucionar, pero en la trasera, el modelo no encajaba al ser demasiado largo. Si ajustabas desde atrás, no coincidian los pasos de ruedas, si ajustabas desde delante, no coincidian los huecos de atrás. Y para colmo, la calca cubre muchos pequeños resaltes. Al final decidí quitarlas. Lo malo es que las de la cabina ya habían secado y me dieron algo de trabajo extra, al punto de que tuve que dar una nueva mano de pintura. Mi intención hubiera sido aplicarlas y luego barnizar. Finalmente el Kenworth quedará como un polar bear wrecker.


Rematando el motor
Antes de dar por terminada toda esta fase, que se va haciendo bastante larga y acumula ya unas cuantas horas, hay que rematar la parte del motor con los filtros de aires y los colectores de escape y los grandes tubos laterales cromados.
El colector a los filtros fue todo un reto, porque no encajaba tal cual, sino un poco a la fuerza. Además, creo que se cayó una gota de pegamento para plástico en el interior del tubo y en un extremo quedó como derretido. Para remate, el colector no llegaba a los filtros. Finalmente conseguí la mejor posición posible, un poco forzada, la aseguré con pegamento bicomponente a los laterales de la carrocería de la cabina. Al día siguiente, rematé con acrílicas y añadí los dos grandes filtros laterales. El hueco que quedaba lo rellené con pegamento bicomponente, al que me estoy aficionando (modelísticamene hablando). Otro día para que secara y retoque de color. Los aros que sujetan los dos grandes filtros están realizados con bare-metal, del que por cierto, el kit proporciona media hoja tamaño DIN A-4.
Una pausa en el camino para hablar un poco del pegamento bicomponente. Su principal defecto es el tiempo de secado, aunque hoy en día puedes encontrar algunos que ya fijan la pieza a los 5 minutos, aunque sigue siendo conveniente dejar un tiempo prudencial de un día para el endurecimiento del pegamento. No pierde la forma y endurece al punto de que puede ser lijado, pintado y tratado como una parte más de la pieza. Esta cualidad puede ser utilizada a favor del modelista, porque a la vez que pega, rellena o crea formas convenientes en una pieza. Para manejarlo es mejor ir añadiendo poco a poco y moverlo y situarlo a nuestro interés con un palillo u otro objeto de punta fina. Para limpiarlo de una pieza trasparente, por ejemplo, y solo en el momento posterior al haberlo aplicado, puede utilizarse un palillo de oídos, con puntas de algodón, humedecido en alcohol, siempre que la cantidad de pegamento no sea excesiva (por ejemplo, un hilillo que se halla extendido hacia una zona acristalada).
Los colectores de escapes y los grandes tubos cromados fueron pegados y enmasillados, luego pintados en negro brillante acrílico y por último un par de capas de plata cromada de Aclad. Los colectores en la zona baja fueron pintados en gris metalizado para los tubos, gris neutro mate para el codo central y plata para los amarres y enganches, más un lavado final en negro humo.


Creo que aún queda bastante trabajo con todos los accesorios externos antes de llegar a la grua... así que retomemos la cuestión.
Visto que el lavado en smoke de Tamiya apagaba demasiado el color plata cromada de Aclad de los grandes escapes, decidí dar una última pasada, a pincel seco, de barniz metálico de Vallejo. A la hora de montar las tomas laterales de los escapes, las piezas no encajaban demasiado bien. El truco es que hay que ir montando de arriba a abajo y disimular por debajo lo que no encaje. En mi caso lo intenté al revés. Las uniones fueron rellenadas con pegamento bicomponente y vueltas a pintar tras el secado del pegamento.
Y... ¡por fin! Ya he llegado a los remates de la cabina, empezando por las pequeñas luces de emergencia superiores. Pegadas con Crystal Clear de Humbrol, un pegamento acrílico trasparente, algo parecido a la silicona, que viene perfecto para fijar las pequeñas piezas trasparentes. Luego, a la parte cromada, se dió su lavado de envejecido y pegadas con ciano crilato, del que encontré hace poco un botecito en gel, que no pega tan rápido como el instantáneo, hay que sujetar las piezas unos segundos, pero que además de permitir hacer correcciones en los 10 primeros segundos, no genera manchas blanquecinas al evaporarse el disolvente o elemento que lo mantiene líquido hasta que lo sacamos del botecito. A cambio de algo más de paciencia, obtenemos mejores resultados y mayor seguridad frente a las manchas de cianocrilato.
Como mi idea final es representar una grua limpia, pero en uso, que trabaja todos los días, pero a la que se le hace cierto mantenimiento de imagen, ya que es también una valla publicitaria para la empresa a la que representa, voy dejando ciertos toques de suciedad o manchas de grasas aquí y allá. No aseguro que con criterio o rigor.




Rematando la cabina: las trompetas
Con las trompetas... con esas dos pequeñas, diminutas e insignificantes piececillas he trabajado durante varios días. Las del kit (que trae dos juegos, unas redondas y otras rectangulares) son sólidas. Además, como es obvio, van sobre el techo. Y unas bocinas tan espectaculares, salvo que imaginemos que van tapadas (¡!), sólidas no son nada creibles. Así que finalmente no he podido evitar entrarles al trapo.
Primero empecé a taladrar por el centro con una broca pequeña, de 1mm., y fuí ampliando un poco con brocas más anchas. Luego, con una cabeza de lija cónica para taladro rematé la faena. Hay que tener cuidado con este procedimiento porque si la pieza se caliente en exceso se deformará (me ocurrió un poco en una de las subsodichas).
Lo segundo fue resolver el bujero inferior y es que, tanto las bocinas redondas como las rectangulares, por la parte inferior de la trompeta, vienen ahuecadas. Así que al vaciarlas por el frente, queda un hueco. Me las ví y me las desee para taparlo. Al final hice lo siguiente. Por dentro pegué un pequeño trozo de bare-metal y por fuera apliqué pegamento bicomponente araldit, intentando dar forma a la trompeta. Al día siguiente, cuando estaba bien seco, quité el bare-metal y lijé.
Por último, una mano de masilla tamiya disuelta en acetona, luego, una vez seca y un lijado suave, una mano de negro brillante acrílico de Tamiya. Una segunda mano con chromed (G) de Aclad. Después de dejar secar un día, un lavado con negro humo para homogeneizar con los otros cromados, también lavados, consiguiendo un efecto de envejecimiento (o esa es la intención). Finalmente, una mano de pincel seco de metal medium (o barniz metálico) de Vallejo.

El último detalle fue el de mirar la imagen del camión real y darme cuenta que llevaba las bocinas rectangulares y además, no son huecas en la parte frontal (¡sic!). Bueno, ya se quedan como están... el camión lleva ya las suficientes diferencias con el original como para no preocuparme ya de ese punto.
Y a por el capó
Terminada la cabina y antes de regresar a la grua falta el capó. Y como cada paso en esta maqueta, lleva una gran cantidad de detalles, uno detrás del otro. El primero es el frontal del radiador, que es una gran pieza cromada y sólida, a la que he decidido recortar el frente y sustituir por una malla metálica y reconstruida con tiras de Evergreen. Ahora hay que enmasillar, pintar, cromar y envejecer.

Veamos el resultado.
El proceso no fue sencillo. Al pintar la primera vez, el resultado final era como sucio pues con el cromado se resaltaban gran cantidad de defectos y basurilla en lo que había hecho hasta ese momento. Así que nuevamente a lijar y una nueva capa de pintura. Pero el resultado seguía sin ser del todo satisfactorio. Finalmente rehice la delantera de la parrilla con planchas de Evergreen muy finas. Añadí algo de tornillería realizada con un fotograbado que, al contrario de como suelen emplearse, en este caso sirve para aplicar plástico calentado encima y crear formas de tornillería que luego se cortan.
El proceso de pintura es el mismo que el utilizado en los gigantescos escapes laterales. En la fotografía puede observarse un cromado original (la defensa), que ha sido lavado levemente con negro humo, y la parrilla, que fue pintada con el sistema de negro brillante + cromado + lavado con negro humo + pincel seco con barniz metálico de Vallejo.


Una vez terminada la parrilla llega (por fin) su ubicación en el capó, para lo que no hay mucho problema, ya que es una pieza que ajusta muy bien. Al interior del capó, siguiendo las instrucciones, se le da un color gris (creo que debe ser más claro, pero usé el que tenía, un gris mate medio de Tamiya). Luego apliqué pincel seco, muy seco, pero con brocha gorda con negro mate de Vallejo. Lo siguiente, unos puntos de luz en la tornillería interior, que alguno hay, para finalmente pintado más envejecido de los soportes del capó.
No sé cuál es el motivo o en qué punto me equivoqué a la hora de colocar la cabina, pero el capó queda de una forma un tanto peculiar. No ajusta al 100% en la junta de unión, pero al mismo tiempo entra casi a presión a causa de los colectores de los filtros laterales. En fin, en una miniatura tan grande, será otro defectillo que voy a tener que dejar pasar.


Por fin, la tractora terminada
La verdad, me ha llevado más tiempo y esfuerzo del que había imaginado terminar sólo lo que es la tractora. Después de la batalla con el capó del motor vino la ubicación de cromados, luces, remates de pintura aquí y allá y las grandes luces de emergencia del techo.
Por error, inicialmente todas las luces de posición las pinté en clear yellow de Tamiya, para darme luego cuenta que era el clear orange el color correcto. Lo di sobre el amarillo, esperando que, probablemente, el tono final se viera afectado. Para mi sorpresa, obtuve un naranja un punto más oscuro, más creíble a mi juicio. Deseché algunas ideas que tenía previsto como algo de cableado desde los faros que van en el capó hacia la zona del motor (aunque, nunca se sabe... ¡esto no se ha terminado aún!).
La verdad es que ya montada, la tractora impresiona por su tamaño. Verla en vivo debe ser algo espectacular, ya sea de Kenworth, de Peterbilt, de Mack, de International...




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