Seguimos ahora con la carrocería, aunque la he estado mirando y remirando, antes de pasar al proceso de montaje. Intuyo (y lo escribo antes del pegado) que me va a dar más de un quebradero de cabeza.
Las piezas en metal blanco no tienen la exactitud de encaje que pueden tener las piezas en plástico, al menos si comparamos esta maqueta con maquetas plásticas de Tamiya, por ejemplo.
Me he pegado varios días averiguando cómo poder pegarlas y que queden lo mejor posible y al final la solución ha sido muy simple. Montar y sujetar con un adhesivo suave (en este caso cinta de enmascarar de Tamiya), luego pegar por dentro con pegamento bicomoponente y dejar secar un día.
Luego ha venido ajustar el interior, pero algunas "cositas" no encajan, como la palanca "externa", que debe ser movida "un pelín". O la trasera y sus "huecos" que dan comodidad a los pasajeros del asiento trasero. Al final he decidido "elevar" esta parte del suelo. Aunque en las instrucciones no queda claro la posición final, yo he optado por la opción que dejaba el suelo más alto, porque suponía un quebradero de cabeza encajarlo habiendo puesto la línea de conducción de combustible desde el depósito hasta el motor.
He estado haciendo un premontaje sin pegar para ver con qué me iba a ir encontrando y ya se augura alguna pelea con el asiento trasero.
Sigo dándome cuenta que este material es maleable y hay que tener cuidado con lo ya montado. Otro fallo ha sido que en las instrucciones se recomienda limpiar bien las piezas, aunque "deben" estar limpias. Lo cierto es que aunque no tienen "grasilla" (la del desmoldado), si están recubiertas de un polvillo blanco que, en piezas pequeñas no suponen un problema, pero en piezas medianas o grandes, el simple roce con ellas hace que la pintura se desprenda en las aristas y salientes.
Voy a tener que esmerarme en el limpiado de la carrocería antes del proceso de pintura.
El capó de doble hoja
Como es clásico en los vehículos de hasta justo antes de la Segunda Guerra Mundial, este Vauxhall de 1920 también tiene un capó de doble hoja en mariposa. Y, ya puestos y con el trabajo que he invertido en el motor, dejarlo "de quita y pon" no me convencía, así que ni corto ni perezoso "me lío la manta a la cabeza" y a recrear la funcionalidad del subsodicho capó.
Y tras unas semanas despistado, por fin terminé y probé el capó de doble hoja. Si bien la apertura no quedó completa, es decir, que al abrir una hoja descanse sobre la del otro lado, la apertura se asemeja bastante a la de los vehículos reales de aquella época.
Finalmente, para construir la bisagra, volví a mis "orígenes" y construí una a partir del metal blando de una lata de refresco (truco sobre el que escribí ya hace varios años). Luego, para la hoja lateral utilicé un pequeño tubo metálico de accesorios para modelismo militar de la marca Minimeca (lo que para unos es un cañón 1:72, para otros puede ser un tubo de escape o parte de una bisagra). Los productos de esta marca no son muy fáciles de encontrar, pero aquí tienes una tienda portuguesa que tiene los citados tubos.
Por último, un pequeño video de cómo se abre y cierra el capó, al uso del vehículo original.
Las bisagras, al detalle
En estas imágenes ampliadas se puede ver mejor cómo se han fabricado las bisagras. La imagen muestra la pieza a unas cuatro veces su tamaño real.